Reviewing Architectural Knowledge Formats

Noviembre 25, 2009 por Jorge García de la Cámara

Guests: Pier Vittorio Aureli, Felipe de Ferrari, Pedro Gadanho, Francisco González de Canales, Joseph Grima, Paul Petrunia, Joana Sá Lima, Enrique Walker.

Moderators: Pep AvilésMario BallesterosAlicia Guerrero YesteInês Moreira

Directed by Jorge García de la Cámara

BIArch Dialogues Program (pdf)

With the BIArch Dialogues “Reviewing Architectural Knowledge Formats”, the Barcelona Institute of Architecture will concentrate on the generation and dissemination of architectural knowledge through multiple channels, opening a field of inquiry that complements the Institute’s fundamental theoretical, technical and academic concerns. These dialogues, along with the many other activities offered by the Institute during the course of 2009, are set up according to the will of bringing forth the interests and contents of a new postprofessional institution at the close of the first decade of the twenty-first century.

The general objective of the dialogues is to extend the notion of architectural knowledge beyond curriculum. Expanding architecture culture is a particularly timely and challenging endeavor given the current state of the profession. Understanding the possibilities for architectural learning in alternative practices and fostering exchanges between modes of production and instruments of dissemination should offer a richer and potentially more stable professional outlook. Thus, alternative knowledge formats become key complements to the core academic activities of a postprofessional degree program.

By bringing together a series of young practitioners from a breadth of fields related to architectural knowledge, the dialogues will draw an outline for reflection and action in various areas of experience. What are the limits and possibilities of generating criticism or promoting reflection on architecture through print and digital media? What are the most appropriate formats for different types of information or audiences? How can academic and cultural institutions support each other and expand their respective scopes? What are the roles and responsibilities of architecture editors, critics or curators within the frame of knowledge and learning? How might the proper balance between different topics informing the discipline be achieved through the structuring of curricula? Through the shared reflection of scholars, critics, independent publishers, digital media entrepreneurs, curators, and cultural activists, the dialogues hope to establish a framework that might provide some of the answers to a context in which knowledge is permanently evolving.

La proyección y sus análogos. Robin Evans.

Febrero 2, 2009 por Jorge García de la Cámara

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Creo que sería posible escribir una historia de la arquitectura occidental que poco tuviera que ver ni con el estilo o con el significado, que en su lugar se concentre en la forma de trabajar. Una gran parte de esta historia se preocuparía del espacio que existe entre el dibujo y el edificio (I).

“Traducciones del dibujo al edificio”, Robin Evans.

La cita con la que se inicia este escrito sitúa las coordenadas con las que el crítico e historiador Robin Evans propuso los fundamentos para una nueva aproximación a la historia de la arquitectura, que hiciera de las herramientas generativas de pensamiento e invención, y de las transacciones entre la idea de espacio y la obra construida, su hilo conductor.

Este texto trata de analizar algunos conceptos básicos desarrollados por Evans, que a mi modo de ver, contribuyen a explorar desde nuevos posicionamientos la evolución en el conocimiento de la práctica arquitectónica. Entre las aportaciones de Evans, tres son los argumentos que considero relevantes para iniciar el estudio de su trabajo:

  • La construcción desde la disciplina arquitectónica, de un marco abstracto para el estudio de las relaciones que  operan entre quienes imaginan la obra, los instrumentos de representación que la posibilitan, y aquellos que hacen uso de ella. Un marco que busca discernir en la gestación de las obras arquitectónicas y de las corrientes de pensamiento, qué relaciones operan, cuáles se propician y cuáles se censuran.
  • Su atenta observación al uso de los artificios, que de forma simultánea al uso de la técnica, operan en los espacios de transición entre las relaciones propuestas, permitiendo la consecución del objeto arquitectónico.
  • El propiciar un método de análisis crítico que incorpore una comprensión no-lineal de la historia de la arquitectura.

Evans sintetizó estos tres argumentos y una metodología de análisis, en un único diagrama presentado en el libro The Projective Cast. Architecture and Its Three Geometries (II). El diagrama, “Projection and its analogues: The Arrested Image” (III) busca de manera abstracta, sistematizar las relaciones que se establecen cuando el acto proyectivo  o la imaginación espacial se hace real, posible o incluso enjuiciada, a través del uso del dibujo y de la convención geométrica.

Tres referentes en la obra de Robin Evans.

Los ensayos históricos del siglo XX pueden entenderse como un pulso entre la construcción narrativa de la genealogía de una modernidad y la reivindicación del lenguaje clásico como garantía de supervivencia ante el fracaso de la inhumanidad moderna. En ellos, el método común de análisis recaía no tanto en la identificación de los motivos estilísticos como en la comparación abstracta de las formas -masas, volúmenes y superficies (IV) -. En este contexto, la aportación de Evans abre el camino para nuevas vías de estudio en un momento de estancamiento y escisión entre la práctica arquitectónica y el análisis crítico de la disciplina.

Su formación como arquitecto entre las décadas de 1960 y 1970 -Architectural Association (1963-1969). Tesis doctoral por la Universidad de Essex (1975)- le situó como teórico de la arquitectura en el epicentro del debate académico anglosajón de la época. Tres líneas de pensamiento bien diferenciadas ejercieron una permanente influencia en los textos de Evans: las corrientes de la teoría del arte difundidas por los discípulos de Heinrich Wölfflin y del Instituto Warburg, la revisión al legado teórico de la modernidad iniciado por el Team X, y la “crítica operativa” al uso hecho de la historia por parte de la crítica arquitectónica, propuesta por Manfredo Tafuri en Teorie e storia della’architettura (V).

I. El legado de la escuela alemana de historiadores de la arquitectura adquiere presencia propia en la Inglaterra posterior a la Segunda Guerra Mundial. La llegada de los discípulos de Wölfflin emigrados del nazismo al Instituto Warburg, el influyente trabajo de Rudolf Wittkover y la aparición de una nueva generación de historiadores, críticos y arquitectos, entre los que destaca la figura de Colin Rowe, sientan las bases de una corriente que en palabras de Rowe “suddenly offered a way out of the doldrum of routine-functionalist abdications” (VI). El moderno maniersimo de Rowe y los análisis formales de las obras modernas en relación al clasicismo -de Palladio al siglo XIX-, sentaron las bases para un giro de lo moderno a la puesta en valor de lo postmoderno.

Evans parece no ser ajeno a estas corrientes, y partiendo de los análisis formales de la arquitectura que buscan el significado psicológico de la obra -Wölfflin- o su trascendencia simbólica -Wittkower-, opta por rastrear directamente en los procedimientos de génesis de significado.

The significance of art does not lie in the meaning it is said to convey, or the meaning it is meant to convey, but in its alteration of meanings that have been constituted elswhere. One way to approching this third sort of sense is to compare the sense derived from forms with the sense conveyed by symbols (VII).

Así, una tema clásico en la historia de la arquitectura como es el análisis de las iglesias de planta centralizada renacentistas, Evans lo plantea no en los términos de si la iglesia centralizada respondía a un orden simbólico universal, sino en cómo y con qué instrumentos procedía en su intento de aproximación a esa idea de orden.

La subjetividad derivada de los análisis de la historia del arte que fijaban su atención en la percepción, la experiencia y el efecto psicológico de los atributos formales, es cuestionada por Evans al demostrar en sus estudios la imposibilidad  de convertir las formas ideales y sus relaciones, en modelos plausibles de realidad, sin caer en situaciones de embarazosa contradicción (VIII). En este sentido, el estudio realizado por Evans sobre la multiplicidad de centros en la iglesia de planta centralizada de Sant’Eligio -Rafael-, cuestiona la idea comúnmente asumida según la cual “la iglesia de planta central era para ellos [los constructores renacentistas] un eco o una imagen del universo de Dios obra del hombre, y era esta configuración lo que revelaba la unidad, la infinita esencia, la uniformidad  la justicia de Dios” (IX). Evans trata de superar la traslación simbólica que hay en el significado de las palabras, para indagar en cómo realmente operan los símbolos.

II. Si los conceptos de unidad, esencia y uniformidad renacentistas sirven a Evans para revisar las contradicciones inherentes a la ortodoxia de los historiadores del arte clásico del siglo XX, es precisamente la destrucción de ese orden durante del siglo XX el contrapunto que utiliza para revisar las contradicciones propias del status quo construido por los abanderados de la modernidad. Y lo realiza en tres períodos claves: en la secuencia entre Wölfflin -estudio de la unicidad canónica renacentista- y su alumno Sigfried Giedion -sublimación cubista del fragmento y el concepto espacio/tiempo definido por el movimiento-; en la necesidad de humanizar la arquitectura y revisar los dogmas de la modernidad tras la Segunda Guerra Mundial; y en el final del siglo XX, marcado, según sus palabras, por el final del humanismo y la modernidad (X).

La aceptación de la “pérdida del centro” como artículo de fe es, para Evans la base ideológica común de modernos, anitmodernos, postmodernos, postestructuralistas y deconstructivistas.

But the idea that human consciousness suddenly fell out of a world with a center and and edge, as in an uncomfortable awakening, is a demonstrable fiction. There was no such age with such a state of mind. There was only art which gave that impression from certain points of view, so that the imagination could feed on what the intellect coud not accept. Supose that fragmentation operates now as centrality did in the Renaissance. It would neither reform nor reflect the world as it is (XI).

Los intentos por representar, si no reformar, ese mundo sin centro, es el punto de partida de Evans para profundizar en los discursos teóricos y en la producción arquitectónica del siglo XX. Bajo la premisa de que la condición permanente en la convulsa modernidad es precisamente la estabilidad (XII), recorre en The Projective Cast las contradicciones inherentes de las opiniones oficiales en torno a la genealogía y defunción de la modernidad. A modo de ejemplos:

Uno. La analogía propuesta por Giedion entre la pintura cubista y la primera arquitectura moderna, a través de la simultaneidad en los conceptos de planeidad, transparencia y simultaneidad. Para ejemplificarlo, emplea en Espacio, tiempo y arquitectura (XIII) dos obras representativas de la época: L’Arlésienne de Pablo Picasso, y el edificio de la Bauhaus de Walter Gropius. El ejemplo es cuestionado por Evans, al considerar que el edificio de Gropius carece de toda intencionalidad por evidenciar la fractura. El uso del muro cortina muestra una continuidad isotrópica del espacio que difícilmente podría conseguir una arquitectura tradicional, celular y compartimentada (XIV).

Dos. La igualmente puesta en valor por parte de Giedion de la humanización de la arquitectura tras la Segunda Guerra Mundial en la obra de Alvar Aalto -Baker Dormitory, MIT, por ejemplo- , es entendida por Evans como una interpretación en exceso literal del valor alusivo de la fragmentación en la arquitectura, para reducir el simbolismo con que centralidad se asocia al totalitarismo. En una escala mayor, la Ciudad Collage (XV) propuesta Colin Rowe y Fred Koetter, entendida como símbolo de la democracia frente a la ciudad dogmática de la modernidad, es también cuestionada por Evans ante el sonrojo del abuso de la copia para su formalización.

Tres. La tendencia historicista introducida por los postmodernos, supuso una reacción a finales del siglo XX consagrada en la categoría de movimiento: el deconstructivismo -exposición del MOMA, 1988-. La premisa derridiana según la cual no existe nada fuera del texto y su vocación por trabajar en los límites, es cuestionada certeramente por Evans cuando lanza sus dudas en torno a un radicalismo que aboga por intervenir desde el texto en los estrechos límites de lo seguro, pero en el que a su vez se mantiene confinado. Las materialidad de las folies construidas en el parque de La Villete por Bernard Tschumi sirven a Evans para plantear las paradojas y contradicciones encerradas en el discurso deconstructivista en torno en su voluntad de representar la inestabilidad y lo inacabado desde formas perfectamente firmes, sólidas y bien ejecutadas:

They convey meaning, they do not produce it except in contradiction of announced ambitions (XVI).

Por el contrario, es en los trabajos de Hans Sharoun y de Gordon Matta-Clark donde Evans ve un claro compromiso por producir significado en torno a los conceptos de centralidad y de fragmentación respectivamente. El primero, proponiendo un paso adelante en torno a la idea de centralidad implícita en el edificio de la Filarmónica de Berlín, en el que la unificación lo “que es oído” pulveriza la regularidad de lo “que es visto”. El segundo, transformando la condición estática y cerrada de la arquitectura, proponiendo incorporarle “esta especie de geometría animada, o esta relación viva y tierna entre el vacío y la superficie [...] que implica una especie de dinamismo cinético, interno” (XVII). El trabajo de ambos autores, representativos para Evans del compromiso contemporáneo en la subversión de lugares comunes de la arquitectura, requerirá de un mayor detalle en el transcurso de este escrito.

III. Al referirnos a las líneas de pensamiento que influyeron en el trabajo de Evans, y aunque sea como reacción contraria a los efectos que supuso el legado de Manfredo Tafuri en muchos de sus contemporáneos, coincido en lo acertado que resulta asociar la figura del teórico italiano propuesta por Rafael Moneo (XVIII) con la obra de Evans, pues ayuda a explicar el contexto de la crítica arquitectónica en la que Evans se formó, y de la que con sus escritos e investigaciones se desmarcó. Pese a ello, resulta significativo que en sus tres libros publicados sólo contenga una mención de pasada a su obra (XIX).

“La crítica operativa proyecta la historia pasada proyectándola hacia el futuro: su posibilidad de verificación no radica en abstracciones de principio, sino que se mide cada vez con los resultados que obtiene” (XX). Esta crítica de Tafuri en 1968 a historiadores, críticos y arquitectos del siglo XX, supuso un cambio de paradigma en el uso de la historia que desde entonces hizo la profesión. 

Para Tafuri, la historia crítica de la arquitectura forma parte de una visión panorámica de la historia, sometida a reglas e intereses específicos que poco debieran tener que ver con los de la disciplina arquitectónica. Hablar en términos estilísticos de la historia de la arquitectura o de sus protagonistas, es hacerlo parcialmente, motivado por las necesidades particulares de la profesión y ajeno al interés del compromiso ideológico de la comunidad. Su historia crítica, según lo cita Ignasi de Solà-Morales al referirse al texto “Il ‘progetto’ storico” es entendida como “contribución a una hegeliana construcción de un proyecto histórico único al servicio del desenmascaramiento de los ideólogos y de las estrategias del poder” (XXI).

Si bien esta ruptura de la crítica arquitectónica con la historia empujó a muchos de los estudiantes y académicos de las décadas de 1970 y 1980 a un viraje hacia los postulados del estructuralismo y del postestructuralismo francés, Evans mantuvo cierta independencia en su trayectoria respecto a estas corrientes dominantes, y sin negar su interés por el legado de los historiadores del arte -Wölfflin, Wittkower, Panofsky-, supo mirar en la historia de la arquitectura, con nombres propios por un lado -algo que disgustaría a Tafuri-, y con un sentido de la historia no entendido en términos de linealidad y transitoriedad por otro -algo que disgustaría a Giedion-.

Obra

El trabajo de Evans propuso desarrollar una teoría de la arquitectura construida desde la propia arquitectura, que sin pensar en ella de forma autónoma respecto a otras disciplinas, permitiera profundizar en los procesos de gestación de la misma, cuestionando las consideraciones de estilo, simbología e ideología de críticos y estudios precedentes.

In architecture the trouble has been that a superior paradigm derived either form mathematics, the natural sciences, the human sciences, painting, or literature has alwas been ready at hand. [...] We beg our theories from these more highly developed regions only to find architecture annexed to them as a satellite subject (XXII).

De ahí que la representación, y en último término la geometría, no sólo como transmisores entre una idea de espacio y la obra construida, sino como herramientas generativas de pensamiento e invención en tanto que elemento constitutivo de la arquitectura, adquieran un valor central en los escritos de Evans.

El modo en que los espacios arquitectónicos afloran desde lo representacional, y cómo el espacio arquitectónico es trasladado al dibujo, constituye el basculante marco para un estudio crítico de la historia de la arquitectura. Un estudio en torno a la función, potencialidad y límites de la representación arquitectónica, y de las relaciones establecidas con la práctica, en el que imaginar, pensar, dibujar, construir y evaluar se abordan como transacciones representacionales.

El interés de Evans por los recorridos de traducción dibujo-edificio y por la necesidad de una “suspensión de incredulidad crítica” (XXIII) que permita operar y materializar al arquitecto, se funda en la dificultad intrínseca de la arquitectura por no poder trabajar directamente con el objeto de su pensamiento. Frente a otras prácticas de componente visual, la materialización arquitectónica requiere en la mayor de las ocasiones de un previo intermediario que defina rigurosamente el objeto arquitectónico diseñado. El dibujo y la convención geométrica constituyen ese espacio de suspensión en el que la imaginación es sometida a la crítica y a la posibilidad.

Sin embargo, desde un principio Evans apunta a la imposibilidad de la técnica como único medio para la consecución del objeto arquitectónico imaginado, por lo que subraya el uso intencionado de “subterfugios y estratagemas” (XXIV) en alianza con el rigor de la técnica, para su consecución. La proyección arquitectónica, la representación, y los diferentes recorridos que se establecen entre los agentes que la componen, se convierten en el medio para la fabricación del objeto arquitectónico.

De ahí que reivindique la huida del reciente culto al dibujo como objeto artístico, y reclame centrar la atención en el enigma de las transacciones entre dibujo y edificio como verdadero objeto de estudio, de manera que la creación haga posible el pensamiento, y los medios empleados para ello no representen únicamente traslación de una información de un punto de inicio -dibujo- a un punto final -edificio-. Como señala Mohsen Mostafavi, su interés está en los desajustes entre “dibujo y edificio, entre planta y ocupación, entre proyección  e imaginación” (XXV), en todo aquello que no encaja. Más allá de buscar los estados inmutables de la geometría en los edificios y dibujos, es en las zonas de inestabilidad que conectan pensamiento, imaginación, dibujo y edificio donde Evans centra su estudio. Por tanto, en los procesos derivados del moldeado de la proyección.

En la metodología de trabajo de Evans pueden observarse cuatro formas simultáneas de proceder:

  • Indagar en las contradicciones inherentes a las verdades tomadas como incuestionables y desvelar un mapa de paradojas que alejen la verdad del dogma e inviten al planteamiento de nuevas vías de estudio. Especialmente fecundas son sus exposiciones sobre la multiplicidad de centros en la iglesia renacentista de planta centralizada, el uso de la perspectiva sin puntos de fuga empleado por Piero della Francesca, la deuda y mímesis de la arquitectura moderna respecto al cubismo, la casi inexistente presencia del modulor lecorbusiano en Ronchamp, o la forzada relación entre las teorías del postestructuralismo y sus vínculos con la arquitectura de finales de siglo.
  • Analizar los conceptos mediante la comparación pareja de modelos. Por citar algunos ejemplos:

El dibujo de la misma planta de un edificio, en épocas diferentes (Villa Madama: Rafael y Sangallo, s. XVI/Percier y Fontaine, 1809; Pabellón Mies van der Rohe: Mies van der Rohe, 1929/ Ignasi de Solà-Morales, 1986).

La obra construida y la obra pictórica de un mismo arquitecto (Rafael Sanzio: Villa Madama/La Escuela de Atenas; William Morris: Red House/La bella Isolda).

Un mismo tema pictórico, por autores diferentes (Rafael Sanzio, Madonna/Ercole dei Robati, Virgen y santos; Paolo Uccello, Batalla de San Romano/Leonardo-Peter Paul Rubens, La batalla de Anghiari; William Blake, La antigüedad de los días/ Giacinto Brandi, La arquitectura; David Allan, El origen de la pintura/ Karl Friedrich Schinkel, El origen de la pintura).

Posiciones intelectuales sobre un mismo tema (Leon  Battista Alberti/Piero de la Francesca; Descartes/Lacan; Wölfflin/Wittkower; Le Corbusier/Antoni Gaudí; Alvar Aalto/Louis Kahn).

Arquitectos y teóricos contemporáneos (Rafael Sanzio/Nicolás Copérnico; Hans Scharoun/ Jean Gebser; Collin Rowe/Lèvi Strauss).

  • El uso que hace de las referencias. Como indica Mostafavi, “más que provocar las ideas, las referencias corroboran el argumento y verifican la cuestión (XXVI)”.
  • Y por último, el detallado estudio de los procedimientos geométricos de representación en dibujos de elaboración propia (desarrollo estereométrico de la Trompa de Anet, y levantamientos de la Capilla Real, según Philipert de l’Orme; desarrollo del método geométrico de la talla de piedra según Girard Desargues; Perspectivas de los discos y toros según Paolo Ucello).

El hecho de concentrarse en los procesos que acompañan la proyección arquitectónica y corroborar situaciones paradójicas en el análisis de posicionamientos arquitectónicos e intelectuales diferentes, alejan a Evans de un uso ideológico de las corrientes contemporáneas, reforzando su carácter independiente como crítico e historiador.

El grueso de su obra se desarrolla en tres  libros: The Fabrication of virtue: English Prison Architecture, 1750-1840 (XXVII), The Projective Cast: Architecture and Its Three Geometries y una recopilación de artículos y ensayos Translations from Drawing to Building and Other Essays (XXVIII) -únicos textos de Evans traducidos al castellano-. Los dos primeros libros delimitan bien las dos etapas definidas en los intereses de Evans.

Una primera etapa, de 1969 a 1978, de predominante interés por la relación entre la arquitectura y las estructuras sociales del poder y la moral, viene marcada por The Fabrication of virtue -si bien su publicación no aparecería hasta 1982-. A esta segunda etapa pertenecen artículos como “Derecho al retiro y ritos de exclusión. Apuntes hacia la definición del muro” (1971), “Bentham’s Panopticon: An Incident in the Social History of Architecture” (1971), “Barriadas hacinadas y viviendas modelo. La reforma de la vivienda en Inglaterra y las moralidades del espacio privado” (1978).

The Fabrication of Virtue,  fruto de su tesis doctoral en la Universidad de Essex, bajo la dirección de Joseph Rykwert, es en primer término un exhaustivo estudio sobre la historia de los centros penitenciarios en Inglaterra entre 1750 y 1840, pero sobre todo es un estudio sobre la emergencia por la necesidad de una nueva arquitectura en un período de reforma moral que veía la arquitectura como instigadora de virtud, la arquitectura como correctora de mente, carácter, alma, como ensalzadora del espíritu. Sin duda el libro está marcado por las corrientes de pensamiento de los años setenta centradas en las relaciones de poder, autoridad y sometimiento, si bien hay que señalar que su estudio sobre el Panóptico de Bentham, es anterior al realizado por Michel Foucault, y que las líneas metodológicas anteriormente citadas, están ya presentes en el texto.

El artículo “Figuras, puertas, pasillos” (1978),  y su estudio histórico de cómo la proyectación del espacio  doméstico determina la transformación de las relaciones y los niveles de experiencia de sus habitantes, señala la transición entre etapas.

La segunda etapa, de 1978 hasta la fecha de su muerte, más compleja y diversa en sus contenidos, parte de un interés por la manifestación de la cotidianeidad y la experiencia de los usuarios en la arquitectura, en cómo se configura y representa, para de ahí evolucionar a un interés estrictamente geométrico por la historia de los mecanismos de representación y proyección espacial. A esta segunda etapa pertenecen, además del citado, los artículos “No apto para su uso como envoltorio” (1985), “Traducciones del dibujo al edificio” (1986), “The Anet Trompe” (1988), “La superficie desarrollada” (1989) y “Las simetrías paradójicas de Mies van der Rohe” (1990), “Le Corbusier and the Sexual Identity of Architecture” (1993), “Architectural Projection” (1990),  “When the Vanishing-Point Disappears” (1992), “Eyes It Took Time to See” (1993, póstumo), “Conservation of Momentum” (1995, póstumo), y desde luego su obra más compleja y densa The Projective Cast. Architecture and Its Three Geometries (1995).

Geometry has an ambiguous reputation, associated as much with idiocy as with cleverness (XXIX).

De esta provocadora manera inicia Evans The Projective Cast. Architecture and Its Three Geometries. De ella se deriva el principal planteamiento propuesto en el libro: desarticular la idea asumida en la historia de la teoría arquitectónica según la cual los arquitectos no producen geometría, sino que tan sólo la consumen (XXX). Es decir, poner en valor el papel proyectivo de la geometría en los procesos de imaginación, diseño, representación y materialización arquitectónica, frente al sospechoso recelo por el cual la proyección arquitectónica, su representación, altera la arquitectura más que enriquecerla (por otro lado, sospecha superada hace siglos en la equivalencia de relación entre el lenguaje escrito -geometría-, y la autenticidad del lenguaje hablado -arquitectura-). Y como muestra, la importancia dada por Evans a los tratados de Philibert Delorme, Guarino Guarini sobre el uso de la geometría en la estereotomía de la piedra, y de Gaspard Monge sobre el los desarrollos geométricos de las superficies regladas.

[The Projective Cast] shows that geometry does not always stabilize architecture; that the geometry in architecture was not always dead at the time of its employment, although it may have died later; and that in architecture expired geometry sometimes gained a life after death (XXXI).

Frente al uso de una geometría muerta que tranquiliza por su comportamiento predecible, solidez e inercia, el texto indaga en la complejidad encerrada en las transacciones entre imaginación, proyección arquitectónica y objeto.

Más allá de corroborar la clásica distinción entre geometría proyectiva, asociada a la continua transformación de las imágenes -y por tanto a las sensaciones ópticas-, y la geometría euclídea, asociada a la medición de los objetos -y por tanto a las sensaciones hápticas- , para el estudio de la geometría y su relación con la arquitectura, Evans propone tres tipos de geometría -título de libro-, que sólo durante el último siglo han actuado estratificadamente, en tanto que proceso de sedimentación histórica, en la arquitectura. La geometría de la composición, que es aquella que tradicionalmente se ha vinculado a la arquitectura como agrupadora de figuras y formas para la obtención de un resultado. La geometría proyectiva, asociada a su papel inventivo en el dibujo. Y por último y más reciente en cuanto a su uso en el siglo XX, la geometría significada, de un claro componente alusivo y metafórico al valor de lo mecánico y del progreso, simbólicamente alusivo a la presencia de la cuarta dimensión o del espacio hiperbólico en la arquitectura (XXXII).

Así pues, resulta discutible la afirmación de Robin Middleton en su introducción a los artículos de Evans en Translations from Drawing to Building and Other Essays (XXXIII) cuando señala de forma simplificada que las tres geometrías alusivas de The Projective Cast son “la proyección bidimensional, tridimensional y las ideas entre ellas”. Sin duda el libro trata de este tema, pero no son esas las tres geometrías referenciadas. Su demostración se encuentra en la misma estructura del libro y las tres partes en que está dividido:

Parte primera. Un exhaustivo estudio sobre la idea de unicidad en las iglesias renacentistas de planta centralizada -Capítulo uno. “Perturbed Circles“-, y los intentos modernos por romper esa idea de centralidad, y por tanto de poder -Capítulo dos. “Persistent Brekage“-. Es la geometría de la composición.

Parte segunda. La irrupción de la perspectiva como modelo de representación arquitectónica -Capítulo tres. “Seeing through Paper”-. El uso de modelos alternativos de perspectiva, carentes de puntos de fuga y punto de vista fijo -Capítulo cuarto. “Piero’s Head”-. Finalmente, los métodos geométricos empleados para la estereotomía de la piedra -Capítulo cinco. “Drawn Stone”-. Es la geometría proyectiva.

Parte tercera. La relación de la arquitectura con las matemáticas -Capítulo 6. “The Trouble with Numbers”. Capítulo 7. “Comic Lines”-. La aplicación de los modelos geométricos de Gaspard Monge por la ingeniería -Capítulo 8. “Forms Lost and Found Again”-. Y por último las alteraciones de la clásica geometría proyectiva representada en el uso de los croquis y de la perspectiva axonométrica -Capítulo 9. “Rumos at the Extremities-.

El libro finaliza con un brillante ejercicio de síntesis en forma de diagrama – Projection and its analogues - donde se representan las transacciones de la actividad arquitectónica en las que la representación es una actividad dominante. Cinco tipos de imagen -imaginación, percepción, proyección ortográfica, perspectiva y objeto diseñado-, actúan como objetivos y vértices de un tetraedro, cuyas aristas son los espacios transitivos de relación. Unos vacíos inestables que no pueden ser representados en los dibujos; son los lugares donde precisamente recae el arte.

What connects thinking to imagination, imagination to drawing, drawing to building, and buildings to our eyes is projection in one guise or another, or processes that we have chosen to model o projection. All are zones of instability. I would now claim that the engaging questions of architecture’s relation to geometry occur in these zones (XXXIV).


(I) Evans, Robin, “Traducciones del dibujo al edificio”, en Traducciones, Pre-Textos, Valencia, 2005, pág. 204.

(II) Evans, Robin, The Projective Cast. Architecture, and Its Three Geometries, The MIT Press, Cambridge (Mass.), 1995.

(III) Evans, Robin, The Projective Cast. Architecture, and Its Three Geometries, op. cit., pág. 367.

(IV) Vilder, Anthony, Histories of the Immediate Present: Inventing Architectural Modernism, The MIT Press, Cambridge (Mass.), 2008, pág. 8.

(V) Tafuri, Manfredo, Teoria e Storia dell’architettura, Laterza, Roma-Bari, 1968 (versión castellana: Teorías e historia de la arquitectura, Laia, Barcelona, 1972).

(VI) Colin Rowe, The Theoretical Drawings of Inigo Jones: Their Sources and Scope. (M. A. Thesis in the History of Art, University of London, November 1947), pág.  358: “Pronto ofreció una salida al estancamiento de las abdicaciones de la rutina funcionalista” (T. A.). Citado en Vidler, Anthony, op.cit., pág. 69.

(VII) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. 37: “La importancia del arte no recae en el significado que se dice o se supone que expresa, sino en su alteración de significados constituidos en otro lugar. Una forma de aproximarse a este tercer tipo de sentido es comparar el derivado de las formas, con el expresado por los símbolos” (T. A.).

(VIII) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. 47.

(IX) Wittkover, Rudolf, Los fundamentos de la arquitectura en la edad del humanismo, Alianza, Madrid, 1995, pág. 52-53.

(X) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., capítulo 2.

(XI) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. 103: “Pero la idea de que la consciencia humana de pronto se cayó de un mundo con un centro y un borde, como si se tratara de un incómodo despertar, es una ficción demostrable. No hubo un período de tal estado mental. Sólo hubo un arte que daba esa impresión desde ciertos puntos de vista, de forma que la imaginación se nutriera de aquello que el intelecto no podía aceptar. Supongamos que la fragmentación actúa ahora como hizo entonces la centralidad en el renacimiento. No reformaría ni reflejaría el mundo tal y como es” (T. A.).

(XII) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. 105.

(XIII) Gideion, Sigfried, Espacio, tiempo y arquitectura, Dossat, Madrid, 1978.

(XIV) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. 59.

(XV) Koetter, Fred; Rowe, Colin, Ciudad collage, Gustavo Gili, Barcelona, 1981.

(XVI) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. 87: “Expresan significado, no lo producen a excepción de la contradicción en las ambiciones anunciadas” (T. A.).

(XVII) Matta-Clark, Gordon, Kirshner, Judith, “Entrevista con Gordon Matta-Clark”, en Gordon Matta-Clark (catálogo de la exposición homónima), IVAM, Valencia, 1993.

(XVIII) Moneo, Rafael, “Prefacio”, en Traducciones, op. cit., pág. 11-16.

(XIX) Evans, Robin, “Las simetrías paradójicas de Mies van der Roye”, en Traducciones, op. cit., págs. 282 y 284.

(XX) Tafuri, Manfredo, Teorías e historia de la arquitectura, Celeste, Madrid, 1997, pág. 259.

(XXI) Solà-Morales, Inscripciones, Gustavo Gili, Barcelona, 2003, pág. 247.

(XXII) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. XXXVI: “En arquitectura el problema ha sido que un paradigma superior derivado bien de las matemáticas, las ciencias naturales, las ciencias humanas, la pintura o de la literatura, ha estado siempre a mano. [...] Mendigamos nuestras teorías de esas regiones más altamente desarrolladas, para encontrar la arquitectura vinculada a ellas como una materia satélite” (T. A.).

(XXIII) Evans, Robin, “Traducciones del dibujo al edificio”, en Traducciones, , op. cit., pág. 167.

(XXIV) Evans, Robin, “Traducciones del dibujo al edificio”, en Traducciones, , op. cit., pág. 204.

(XXV) Mostafavi, Mohsen, “Paradojas de lo ordinario”, en Traducciones, op. cit., pág. 19.

(XXVI) Mostafavi, Mohsen, “Paradojas de lo ordinario”, en Traducciones, op. cit., pág. 21.

(XXVII) Evans, Robin, The Fabrication of Virtue: English prison architecture, 1750-1840, Cambridge University Press, Cambridge, 1982.

(XXVIII) Evans, Robin, Translations from Drawing to Building and Other Essays, The MIT Press, Cambridge (Mass.), 1997.

(XXIX) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. XXVI: “La geometría tiene una ambigua reputación, más asociada a la idiotez que a la inteligencia” (T. A.).

(XXX) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. XXVI

(XXXI) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. XXXI: “[The Projective Cast] muestra que la geometría no siempre estabiliza la arquitectura; que la geometría en arquitectura no siempre estuvo muerta en el momento de su uso, aunque pudiera haber muerto después; y que en arquitectura, la geometría muerta en ocasiones recobró la vida tras su muerte” (T. A.).

(XXXII) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. 349-350.

(XXXIII) Middleton, Robin, “Robin Evans. Writings”, Translations from Drawing to Building and Other Essays, op. cit., pág. 280.

(XXXIV) Evans, Robin, The Projective Cast, op. cit., pág. XXXI: “Lo que conecta el pensamiento con la imaginación, la imaginación con el dibujo, el dibujo con el edificio, y los edificios con nuestros ojos es la proyección de una forma u otra, o los procesos que hemos escogidos como modelo o proyección. Son todas zonas de inestabilidad. Reivindicaría ahora que las cuestiones interesantes en la relación de la arquitectura con la geometría, ocurre en esas zonas” (T. A.).

EMOCIONAL, RELACIONAL Y COTIDIANA. Tres tácticas del arte contemporáneo para re-activar la arquitectura.

Noviembre 28, 2007 por Jorge García de la Cámara

Artículo publicado en la revista del Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla Neutra (n.15). Por Jorge García de la Cámara

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Pensar que puede acotarse un espacio de análisis, de problematización y de articulación interna de la disciplina al margen de las corrientes del pensamiento contemporáneo es un puro engaño, un defensivo posicionamiento que autoexcluye la arquitectura y los arquitectos del universo de la cultura.

Ignasi de Solà-Morales. Sadomasoquismo. Crítica y práctica arquitectónica. Casabella 545.

Los períodos de decadencia fueron siempre activadores de cambio, y aún no siendo necesariamente inauguradores de progreso y mejora, sí se nos han presentado como detonadores de cuestionamiento.

Hipótesis: si la arquitectura actual y nuestras ciudades producen sobreabundancia de retórica, y los abanderados de la contemporaneidad sucumben a la acrobacia de la auto-representación festiva, pudiera ser que nos encontráramos ante un período de decadente euforia. No sé si somos conscientes, pero estamos ávidos de reflexión y autocrítica.

Este artículo, sin dar nada por hecho, busca reconocer en determinados ámbitos del arte contemporáneo estrategias que abran vías de exploración para una arquitectura más crítica, de interés social y sensible a realidades que en la mayoría de ocasiones la profesión parece no poder ni querer atender.No es un procedimiento nuevo. Es bien sabido que la arquitectura se ha servido y querido reconocer en las propuestas de sus coetáneos desde la Era Moderna hasta nuestros días. A diferencia de períodos históricos recientes como las vanguardias de principios del siglo XX, el hecho que haya una necesidad de reconocer en el arte contemporáneo tácticas útiles para el trabajo de la arquitectura, responde a situaciones bien diferentes a la búsqueda de la lógica de la máquina, la abstracción y la objetivación de los intereses personales en intereses colectivos.

Hoy, instalados en la euforia perpetua (Pascal Bruckner, 2001), la arquitectura parece querer emular el optimismo cómodo y despreocupado de la publicidad, la comodidad y simplificación de las tecnologías, así como la inmediatez en los consumos. Loable objetivo si estuviera al alcance de todos y no desacentuara aspectos inherentes al hecho preciso de habitar y convivir en el espacio.

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Por el contrario, estar abierto a lo espontáneo, a lo casual, a lo cotidiano frente a lo extraordinario, a lo no cuantificado, a la interacción con el otro, a poner en valor la capacidad “subjetivizar” el lugar y transformarlo, son vías de trabajo a las que la arquitectura no puede permitirse renunciar. El arte contemporáneo reciente ha focalizado muchas de sus prácticas en estos campos de experimentación, recurriendo de forma habitual a la arquitectura y la ciudad como soporte para sus propuestas.

Partiendo de esta retroalimentación, el artículo expone tres tácticas del arte contemporáneo desde las que poder experimentar nuevas vías para una arquitectura más atenta a procesos y correspondencias que a resultados formales. Las tácticas propuestas, lejos de ser dogma, constituyen un esfuerzo por sintetizar procedimientos y actitudes en torno al hecho de ser y relacionarse. Apoyadas en el trabajo reciente de artistas, buscará plantear incógnitas y abrir ámbitos de reflexión desde los que avanzar hacia actitudes más activas alejadas del conformismo de la normalización de lo correcto y extraordinario.

Pulsar la ciudad y su constante renovación desde las tácticas y no desde las estrategias (Michel de Certeau) es una apuesta por la recuperación de espacios perdidos de ciudadanía, por ampliar los márgenes de una ahogada cultura urbana. Hacerlo desde el arte y desde la vida simbólica, es hacerlo despojado del lastre regulador y previsible que la normalización impone. El arte como instrumento tangible de la coexistencia social, como ventilador de una realidad especulativa, axfisiante. Pero también como descubridor de un mundo al que asomarse.

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1. Táctica emocional.

Félix Guattari, en sus análisis sobre la noción de subjetividad (Prácticas ecosóficas y restauración de la ciudad subjetiva, Revista Recherches i Chimères; Revista Quaderns 238), nos previene del peligro de su petrificación desde el momento en que se pierde el gusto por lo diferente y lo imprevisto. La infantilización de los comportamientos y la constante búsqueda de felicidad, anestesian y postergan hasta lo insostenible instintos y sentimientos propios de la condición humana. Pasión, libertad, deseo, pero también miedo, vulnerabilidad, dolor… son estados difíciles de exponer públicamente. Crear ámbitos para la proyección emocional del sujeto o la colectividad en el espacio constituye uno de los procedimientos empleados por el arte en su alejamiento de la objetualización, poniendo al abasto herramientas y mecanismos no solo para la representación colectiva, sino incluso para la introspección más íntima.

El trabajo de Josep-Maria Martín (Ceuta,1961) basado en la proyección empática en torno a las necesidades particulares de personas o colectivos, constituye un buen referente en relación a las tácticas emocionales.

Su “Prototipo para gestionar emociones en el hospital” desarrollado en colaboración con el arquitecto suizo Alain Fidanza para el Hospital Provincial de Castellón (Espai d’Art Contemporani de Castelló), se plantea como dispositivo capaz de generar situaciones y experiencias reales entre las personas implicadas en la enfermedad.El valor del prototipo no reside por tanto en la formalización de un espacio concreto con materiales, colores y mobiliario preciso, sino en poner en evidencia la necesidad de un lugar-apéndice para la introspección, la relación y la expresión de los estados de ánimo.

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Interesado más por el enriquecimiento colectivo implícito en los procesos y las negociaciones que por el objeto final, el prototipo es una invitación a la reflexión en torno a la enfermedad, a cómo convivir con ella, relacionarse y compartir descubrimientos. Un servicio activo para la comunidad, atento a sus deseos de voz y expresión.Acompañando a estos dispositivos sensibles a lo íntimo, otras propuestas se centran en la exposición pública del sentir colectivo.

La instalación “Almacén de corazonadas” del mexicano Rafael Lozano-Hemmer (Ciudad de México, 1967) en la antigua fábrica de La Constancia, Puebla (México, 2006) y presentada como “Pulse room” en la 52 Biennale de Venecia 2007, indaga en el efecto de la proyección de los estados anímicos sobre el espacio y su resonancia entre los visitantes.

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En “Almacén de corazonadas” Lozano-Hemmer sitúa equidistantes 100 bombillas incandescentes colgadas del techo en el enorme espacio hipóstilo de la fábrica abandonada (recientemente declarada Monumento Nacional). Un sensor cardíaco registra los latidos del corazón de cada uno de los visitantes, quedando simbolizado su sentir vital en una de las bombillas del gran espacio.

Cada vez que alguien registra su estado emocional, la sala completa se ilumina por instantes, representando al unísono el sentir comunitario en cada una de sus intensidades vitales, en cada una de sus diferencias y haciendo a todos protagonistas de un estado de ánimo colectivo y plural en torno a un espacio puesto en valor.

El interés de ambas formas de proceder reside en poner a las personas como activadores emocionales de un contexto concreto. A través de una necesidad por gestionar una situación compleja o bien de una proyección sensorial, el lugar y su entorno se inviste de una significación de la que antes carecía, creando a su vez herramientas para la elaboración colectiva de sentido.

2. Táctica relacional.

Nicolas Bourriaud en su polémico texto “Estética relacional” (1997) define el arte relacional como aquel que tiene por horizonte teórico la esfera de las interacciones humanas y su contexto social, frente a la afirmación del espacio simbólico y privado. Entiende la obra de arte no tanto como un espacio por recorrer, sino como “ una duración por experimentar, como una apertura hacia un intercambio ilimitado”. Así, tras un siglo XX de preguntas en torno a cómo ha de ser la arquitectura y el arte de nuestro tiempo, se hace urgente que nos paremos a reflexionar en mecanismos que nos permitan habitar, convivir y relacionarnos en los espacios y objetos recreados.

Si Manuel De Landa en “A thousand years of nonlinear history” (1997) nos proponía una lectura de la historia en términos deleuzianos en la que lo inesperado, lo casual y aleatorio se presentaban como activadores de acontecimientos, parece lógico pensar que en esas soluciones para el habitar planteadas por el arte, los encuentros, azares y accidentes estén presentes más que nunca en sus propuestas. Un arte y una forma de proceder, por otro lado, capaz de inducir a mecanismos de relación en tiempos de asepsia física y comunicativa entre desconocidos.

El interés de Josep-Maria Martín por dar expresión, voz y forma poética a los anhelos de personas y a las necesidades colectivas, le ha embarcado recientemente en el proyecto “Who’s on the line? Call for free!” a lo largo del estado Alemán y con motivo del la Feria del Libro de Frankfurt 2007 (una fase anterior del proyecto fue presentado en 2003 en Barcelona), y que a lo largo de 2008 recorrerá diferentes capitales europeas en el año dedicado al diálogo intercultural en la UE.

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Dos cabinas telefónicas instaladas en el interior de una autocaravana dan la posibilidad de llamar por teléfono a cualquier persona en cualquier parte del mundo gratuitamente durante diez minutos. Tras su llamada, el usuario podrá conversar tranquilamente con uno de los 28 escritores invitados a participar en el proyecto, y que durante un día, permanecerá en el interior de la caravana intercambiando impresiones. Las conversaciones servirán como punto de partida para relatos cortos, cuentos, anécdotas, publicados todos en un volumen de autoría colectiva. Una vez más el proyecto entendido como proceso frente a objeto terminado. En este caso deslocalizado y tejiendo una red creciente e itinerante de deseos, en el que cada uno tiene su cometido y todos terminan ganando: el escritor generando su obra y dando voz a aquellas anónimas; el usuario, disfrutando de un servicio y constituyéndose en un eslabón más de historias hilvanadas; la organización, generando una plataforma de comunicación; el artista, como instrumento social y vehículo de formalización de anhelos colectivos.

3. Táctica cotidiana.

“El tramo de Hudson Street donde yo vivo es diariamente escenario del ballet de las aceras más inextricable. Yo hago mi personal entrada en el abismo un poco después de las ocho, cuando saco el cubo de la basura aseguro que me divierto lo mío, bailo la parte que me toca en la representación general, como hacen también los estudiantes de los primeros cursos del instituto caminando en bandadas por el centro del tablado tirando los envoltorio de los dulces al suelo […]. Mientras barro los envoltorios que han dejado tras de sí los mozalbetes, observo las restantes ceremonias rituales de por la mañana”.

Jane Jacobs en “Muerte y vida de las grandes ciudades” (1961) hace de la cotidianeidad y del sentido común las herramientas esenciales para poner en evidencia las carencias de los modelos urbanos heredados de la modernidad. Desde un posicionamiento crítico, atento y lleno de sentido del humor, desgrana en su texto cómo gestos casi imperceptibles del día a día, códigos no pactados, un sentido inconsciente de la responsabilidad colectiva, generan mecanismos de convivencia y seguridad mucho más eficaces que toda política cargada de intencionalidad. Así, hechos intrascendentes, mecánicos y rutinarios se convierten en desencadenantes de reflexión y progreso.

Esa puesta en valor del sentido común aplicada a los actos del día a día para una mejora de la convivencia, mostraba una forma de entender la cotidianeidad bien diferente de la que por entonces sus coetáneos del pop-art hacían uso. Frente a la cara amable de la seriación objetual implícita en el optimismo capitalista de las tecnologías, consumos y modas, la puesta en valor de lo único y de las actitudes creativas se perfilaban como mecanismos de supervivencia para una latente alienación por venir.

Hoy, la democratización de tecnologías y consumos ha irrumpido de tal forma en el día a día, que la “sobre-exposición” a la comodidad corre el riesgo de mermar actitudes independientes y creativas en los actos rutinarios. El interés de un sector del arte reciente por la cotidianeidad y la vida real reside en hacer de estos actos rutinarios procesos generadores de reflexión y de posicionamiento personal.El registro de la vida real en el quehacer diario ha tenido en los proyectos videográficos de artistas un desarrollo amplio en la esfera de lo laboral, público y doméstico.

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Alicia Framis (Mataró, 1967) retrata en su serie “Secret Strikes. Archivos de momentos” instantes laborales suspendidos en ámbitos de trabajo concretos que la cámara va recorriendo en planos secuencia. Inditex, Tate Modern, Museo Van Gogh (2006) y el Netherlandsche Bank de Utrecht (2004) son los escenarios elegidos para una reflexión en torno a las distintas ocupaciones en centros de producción, así como a las relaciones generadas en el marco de las jerarquías profesionales en función de quién, cómo, dónde y con qué intencionalidad son desempeñados los roles. Sus protagonistas detenidos en la acción se presentan como “huelguistas secretos” en su quehacer cotidiano.

En el ámbito del espacio público, los trabajos sobre videovigilancia urbana desarrollados por Jill Magid (Bridgeport, 1973) nos recuerdan las palabras de Marc Augé en relación a los espacios de tránsito, aquellos en los que se exhiben con mayor insistencia los signos del presente (El tiempo en ruinas, 2003). Son esos espacios los que Magid emplea para hacer de su propia biografía, una memoria viva de la ciudad. Las cámaras fijas de videovigilancia convierten a la ciudad en un ente permanente, estático, y a los ciudadanos en elementos efímeros; su continua actividad permite hacerlos visibles y darles un marco físico de existencia.

La instalación multimedia “Evidence Locker” para la Bienal Internacional de Liverpool de 2004 constituye una interesante aproximación a la vigilancia y autovigilancia en los contextos urbanos.

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Durante 31 días Magid recorrió las calles de Liverpool (la ciudad con el sistema de videovigilancia más completo del Reino Unido) desarrollando una intensa relación con los servicios de vigilancia de la ciudad. Enfundada en un distintivo abrigo rojo, se sometía a pequeñas acciones como por ejemplo, la de circular por las calles con los ojos vendados y la única guía del Observador a través del móvil circulando de cámara en cámara. La burocracia implícita de los servicios municipales, le obligaron a cumplimentar cada día un formulario para poder acceder a sus propias imágenes, que ella, como si de cartas a un amante se tratara, le servían para narrar estados de ánimo y pensamientos en su paseos por la ciudad.

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El ámbito de lo privado y doméstico sirve a David Bestué (Barcelona, 1980) y Marc Vives (Barcelona, 1978 ) para la realización de sus “Acciones en Casa”, que en el paso de lo público -“Acciones en Mataró”- a lo estrictamente personal –“Acciones en el cuepo”-, sirven para la experimentación directa sobre objetos de uso cotidiano. Una narración perfomativa de más de 100 acciones son el hilo conductor para la manipulación y construcción de artefactos domésticos que aportan una mirada desacralizada y llena de humor gamberro en torno al hecho del habitar propuesto tanto por las coronas de la modernidad como por los modelos de consumo masivo.

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Las últimas décadas han puesto en evidencia la disolución paulatina del objeto artístico como respuesta a su creciente fetichización y moneda de cambio en el sistema capitalista, haciendo de las propuestas de vocación social, participativas y de interés colectivo, un campo de trabajo crítico y atento a las nuevas necesidades de una sociedad cada vez más polarizada y nerviosa ante la obligatoriedad de adaptación al cambio constante.

La arquitectura, sometida a plazos y procesos más dilatados, asiste inquieta a un proceso completamente inverso, en el que la obra fetiche es buscada con ahínco desde lo representacional, al tiempo que se aleja de la verdadera necesidad de adaptación a los cambios derivados de las tecnologías y nuevos modos sociales. La anécdota en arquitectura no es válida; hagámonoslo mirar.

Este artículo es fruto del encargo de la Revista Neutra (Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla) y de los trabajos de investigación de doctorado realizados en la Universidad Politécnica de Cataluña.

Exposición V Premio AJAC Jóvenes Arquitectos

Agosto 24, 2007 por Jorge García de la Cámara

Jóvenes Arquitectos

Inaugurada la Exposición del V Premio AJAC Jóvenes Arquitectos en el Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña (del 23 de Agosto al 13 de Septiembre).

Reproducimos íntegramente la segunda parte del documental proyectado en la Exposición, en el que los arquitectos ganadores se posicionan en relación a cuatro preguntas temáticas.

Especialmente interesante resulta la pregunta n. 4, en la que se debate sobre la autocomplacencia entre profesionales e insitituciones de Barcelona, así como la dificultad del relevo generacional en la ciudad.

1. ¿Qué postura adoptáis como arquitectos y ciudadanos ante la aceleración de los procesos de transformación de la ciudad contemporánea?

2. ¿Cómo entendéis el posicionamiento ideológico del arquitecto en el marco de la economía de mercado en que estamos inmersos?

3. Si admitimos que en estos momentos los modelos profesionales del arquitecto están en proceso de cambio, ¿cómo vivís este cambio de paradigma?

4. En una ciudad como Barcelona que desde hace años vive de rentas del agotado “modelo Barcelona”, ¿cómo creéis que debería reactivarse el debate arquitectónico e intelectual de la ciudad y de sus instituciones?, ¿por qué creéis que no ha habido relevo generacional desde los años de las obras olímpicas?

Ficha técnica del documental:

Participan: Estudio BarozziVeiga, H Arquitectes, Amadeu Santacana, Umberto Viotto, Alexis Gogul, David Hernández, Isabel Aparici, EX Estudio, Hidalgo·Hartmann e Isabel Casanellas.
Producción: Agrupación de Jóvenes Arquitectos de Cataluña
Dirigido por: Jorge García de la Cámara y Albert Casanovas
Realización: Christian Moyés
Montaje: Christian Moyés y Jorge García de la Cámara

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Exposición comisariada y diseñada por:
Jorge García de la Cámara y Albert Casanovas (AJAC)

Entrevista a Francesco Careri, laboratorio de arte urbano Stalker/Osservatorio Nomade.

Mayo 14, 2007 por Jorge García de la Cámara

La reciente visita de Francesco Careri a Barcelona fue una excelente ocasión para conversar en torno a cuatro temas: ciudad contemporánea, aparendizaje de arquitectura, uso de tecnologías en registros urbanos y situación profesional.

Careri, es miembro co-fundador de Stalker/Osservatorio Nomade y autor del libro de referencia “Walkscapes. El andar como práctica estética” (Editorial Gustavo Gili. Barcelona 2002. Directora de la colección: Daniela Colafranceschi).

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La sesión se inició con una visita a la exposición Fronteras del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), que dio pie a la animada conversación aquí recogida:

Jorge García de la Cámara (JGC): Acabamos de visitar la exposición Fronteras recién inaugurada por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), en la que se propone un recorrido transnacional al concepto de borde, a esos lugares de transformación, legitimidad o condena que son las fronteras contemporáneas. En tu conferencia de esta mañana, nos has estado hablando de la necesidad de colocaros en los espacios marginales de la ciudad para poder observarla y comprenderla, unos espacios cambiantes, nómadas, en constante desplazamiento cada vez que alguien trata de imponerles un orden. Tanto en la escala transnacional como en la transurbana, hablamos de un cambio de estado, de una condición diferente en el hecho de atravesar o estar. Desde todos estos años de experiencia en Stalker/Osservatorio Nomade, me gustaría que nos hablaras de tu idea de frontera, de esas líneas o lugares de transición, de los márgenes vitales de la ciudad.

Francesco Careri (FC): La palabra frontera me remite a cientos de ideas sobre las que hablar. Una muy interesante es la diferencia entre confín y frontera, ambos conceptos desarrollados por Piero Zanini en su libro “Signifcati del confine” (Bruno Mondadori, Milano 1997). Visitando la exposición del CCCB, hay un momento en que se nos muestra la frontera entre México y Estados Unidos en un lugar donde el muro ciego es sustituido por verjas. A través de ellas familiares y amigos de ambos lados, se pueden encontrar, hablar, tocar. Me pregunto por qué las fronteras no toman espesor y generar así un espacio en el que poderse sentar a hablar, refugiarse para hacer el amor… ¿Por qué no existen verdaderos espacios de frontera? Serían espacios de pertenencia a uno y otro lugar, y no a ninguno de ellos. Eso me interesa más que un muro o una línea.

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Transborderline, el objeto que proyectamos en Osservatorio Nomade -con Stalker en 2000-, sintetiza la idea que tenemos de frontera, en el sentido estricto de ensanchar la línea. La ciudad contemporánea necesita de espacios de intercambio entre los ámbitos nómadas y sedentarios. Zonas francas en las que se pueda hacer cosas no permitidas en otras partes de la ciudad. Estas son las zonas fronterizas y centran la investigación desarrollada en Transborderline.

Otro aspecto que me interesa de la frontera son los pueblos nómadas, los rom, por ejemplo. No conocen fronteras y simbolizan uno de los problemas más urgentes de la humanidad. Un pueblo con lengua propia en todos los estados europeos, que nunca ha declarado guerra a nadie; un pueblo sin estado, y que a diferencia del pueblo judío, no está en su búsqueda -la búsqueda de una patria, una tierra prometida-. Su estado es toda la tierra. Resulta increíble cómo nuestra cultura no lo acepta y se empeña en hacerlo desaparecer, transformarlo completamente, como si no estuviera legitimizado a existir.

En la actualidad desarrollamos una investigación en Roma, “Sui letti del fiume” (sobre los lechos del río), un trabajo realizado con los alumnos de Roma Tre, siguiendo el curso del Tíber desde la costa ostiense hasta Roma, en el que tratamos de conocer la realidad de las personas que duermen junto al río. A lo largo de su curso, viven muchas más personas de lo que cualquier romano pudiera imaginar.
Hay personas viviendo en palacitos, muchas originarias de Rumanía, también de Bosnia; hay otras viviendo en caravanas y que nunca aceptarían vivir en una casa convencional; sin embargo, otras, reclaman el vivir en una habitación estándar… El mundo nómada en Roma es un mundo diferenciado y complejo, en el que es difícil llegar a conclusiones.

Por ejemplo, hace unos días visitamos un campamento con más de 500 personas viviendo bajo una autopista, un lugar prácticamente sin luz, enfermo, agónico. Resulta increíble la naturalidad con la que las personas pueden vivir en esas condiciones. Hay una contradicción difícil de comprender: al tiempo que se lamentan de vivir en ese lugar, se muestran resignados, acostumbrados.

No planteamos dar una respuesta a todas estas situaciones. Nuestro interés está en las estrategias para conocer una realidad, reflexionar sobre ella y desvelarla. En Roma se desconoce la realidad de los márgenes del río. Me gustaría poder estimular la opinión pública para que también otros pudieran reflexionar y activar posicionamientos ante un tema tan urgente.

JGC: Stalker, como colectivo, surge a raíz de las movilizaciones universitarias en la Italia de los primeros años 90. Toda esa energía concentrada en el movimiento La Pantera supuso un revulsivo y una incitación a revelaros contra la enseñanza de arquitectura recibida y sobre los modelos de construcción de ciudad propuestos. A veinte años vista, ¿qué universidad te encuentras en 2007 y cuál es tu poscionamiento en torno a la docencia sobre la experiencia de la ciudad?

FC: Empecé en la docencia pronto. Cuando en 1994 tuve un curso en Francia –en Italia resultaba imposible- comprendí que era factible transmitir el pensamiento Stalker; un pensamiento que se podía comprender, algo de lo que se podía hablar, y en el que los jóvenes estudiantes podían participar activamente. Desde entonces, he desarrollado workshops por todo el mundo, siempre proponiendo temas de trabajo que me habría gustado me propusieran cuando era estudiante.

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Ahora, en Roma Tre, he podido desarrollar un proyecto académico, “Arte civica”, desde el que dar testimonio a las transformaciones de nuestro territorio inmediato. El curso se estructura en torno a una serie de caminatas semanales con los estudiantes por los alrededores de Roma. Este tipo de trabajos abre de manera extraordinaria la mentalidad de los alumnos, especialmente en un momento en el que los estudiantes de arquitectura apenas se paran a conocer su ciudad y difícilmente salen del circuito Universidad-casa-ocio nocturno. Casi no saben dónde viven.

Algo ocurre en las Escuelas de Arquitectura y Bellas Artes, y es que tratamos de formar “singulares mediáticos”, como si algún día todos ellos pudieran ser un Frank Gehry o un Jean Nouvel. Es una gran estafa, y sobre todo, no es lo que éticamente hemos de hacer y enseñar. Es denunciable esa incitación a la constante búsqueda por ser diferente a los otros, ese permanente estado de competición.

JGC: La masificación de las ciudades y la competitividad del mercado profesional dan por válido más que nunca el lema infantil “solo no puedes, con amigos sí” como mecanismo de supervivencia.

FC: Sí, pero el ideal es ser el dueño de un grupo.

JGC: Sí, de acuerdo, pero alrededor del dueño del grupo necesariamente ha de haber siempre un grupo de profesionales trabajando en equipo. No ser consciente de ello es ir en contra de las reglas del mercado. Incluso cada vez más, ese “dueño del grupo” tiende a diluirse, a desparecer, a convertirse en mera comparsa.

FC: Lo que me gustaría que comprendiesen los estudiantes es que hay otras formas de trabajo, otros ideales, que es posible hacer una arquitectura, no sólo y necesariamente “low-tech” y económica, sino también sensible con los problemas del lugar. Si hay un problema, hay arquitectura. Hay infinidad de maneras de transformar los problemas, de afrontarlos.

JGC: Es habitual en los trabajos de los alumnos sobre problemas urbanos observar lecturas estrictamente negativas sobre realidades concretas, sin atender a lo que encierran de oportunidad. ¿De qué forma estimulas a un cambio de actitud que vea oportunidad ahí donde sólo se ve fracaso?

FC: Una cosa que aprenden los estudiantes es a dar importancia a sus capacidades relacionales, a darse cuenta que estudiar arquitectura no solo es dibujar, hacer una maquetas bonitas, sino también hablar con los otros, preguntar, enriquecerse. No se trata estrictamente de participación. Hoy esta palabra tiene infinidad de significados, unos interesantes, otros interesados; interesados en la construcción del consenso.

JGC: En España muchos municipios han adoptado el modelo de participación para dar salida a proyectos urbanísticos conflictivos, si bien, son pocos los grupos vecinales, asociaciones y colectivos que a día de hoy siguen creyendo en la acepción administrativa de participación.

FC: Sí, en Italia ocurre algo parecido. Por eso es importante que el alumno sea consciente de su poder relacional en cualquier parte y situación. Es una herramienta que le sirve, no solo para resolver, sino también para conocer los problemas. No es por tanto hacer participar a los otros en tú idea, sino participar tú en el proceso de transformación del espacio. Si uno no es capaz de escuchar, es imposible a la larga poder comprender.

JGC: En estos años de experiencia docente por Europa y el continente americano, ¿qué diferencias y similitudes has podido observar en las maneras de aproximarse, entender y vivir aspectos inherentes del hecho urbano?

FC: Hablemos por ejemplo de la seguridad, un concepto global. Todo el espacio está ahora bajo la dictadura de la seguridad; es casi el primer criterio de organización del espacio. Cada uno de nosotros paga un precio por ello. En Bogotá, por ejemplo, este doble sentido es muy claro. Bogotá es la ciudad más segura de toda Colombia, en el sentido que en los pequeños pueblos te puede pasar cualquier cosa, tus hijos pueden ser llevados a la guerra con tan sólo diez años… Así, un grueso de Colombia está huyendo a Bogotá, a sus chavelas. Sin embargo, eso no significa que Bogotá sea una ciudad segura, pero sí que sea la más segura.

En Estados Unidos, por ejemplo San Francisco, he comprendido el riesgo de muerte que encierra atravesar una propiedad privada. La ley ampara al propietario para poderte disparar si entras en el espacio de su propiedad. En el Mediterráneo existe el concepto de propiedad privada, pero es bien diferente. Por ejemplo, Cerdeña es una isla llena de verjas; su sentido está en mantener a los animales controlados, si bien no impiden a uno atravesar el territorio. En Roma, cuando caminamos con nuestros estudiantes, a veces ocurre que atraviesas una propiedad privada, pero es tan sencillo como explicar la intención al propietario y él te permitirá atravesarlo.

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JGC: Siguiendo en el terreno docente, y dando el salto en esta ocasión a Barcelona, habéis desarrollado recientemente un proyecto de transurbancia por su área metropolitana: “Rieres/Rambles”. En un momento en el que se cuestiona el modelo Barcelona, no solo en ámbitos locales, sino también en determinados círculos internacionales, me gustaría que nos hablaras del inconsciente de la ciudad. ¿Qué está pasando?

FC: No participé directamente en estos cinco recorridos, fue Lorenzo Romito quien estuvo detrás de ello, si bien, he seguido de cerca la actividad. Lorenzo me ha explicado la complejidad del territorio a esa escala. Hay muchos ámbitos diferentes de gran complejidad en sentido paisajístico, por lo que prefiero hablar desde mi experiencia en la escala urbana. Barcelona es una ciudad joven, que vive actualmente en gran medida del turismo, de los estudiantes y postgrados. Es como si estuviera tomando el lugar de ciudades de París, Ámsterdam… Barcelona es una ciudad cada vez más violentamente turística, y por tanto, con menor sensibilidad hacia las necesidades de sus habitantes. Me refiero al Poble Nou, al Forat de la Vergonya… Se ha sobrepasado todo. No se puede construir una ciudad exclusivamente para los otros, para los turistas, para los ricos, para los estudiantes, para la gente que ha de divertirse y echar o ignorar a los otros de la forma en que se está haciendo. Se ha normalizado el construir ciudades para unas determinadas visibilidades, y ahí claramente, perdemos todos.

JGC: En ese interés por los recorridos inconscientes en torno a la ciudad y que recoge el testigo de las vanguardias y prácticas artísticas del siglo XX, me gustaría que nos explicaras cómo se entiende la convivencia simultánea de inconsciencia y posicionamiento crítico sobre el hecho urbano contemporáneo.

FC: Esta pregunta no me la habían formulado nunca antes. Cuando hablamos en la práctica del inconsciente, hablamos de cómo perderse, de una estrategia sobre el saberse perder para encontrar las “partes calientes” de la ciudad, dónde residen los problemas y hacerlos tangibles, emergentes. Por otra parte, la crítica es en parte un a priori. Si tu decides emprender una acción como el caminar por la ciudad, nunca es del todo inconsciente. También la “deriva” situacionista de Guy Debord se construye sobre ese a priori.
Nunca es verdad que uno se pierda completamente. La pérdida es en realidad una voluntad por encontrar algo que intuyes y que quieres conocer… Y muchas veces hay sorpresas. En ocasiones, uno parte sin una intencionalidad y la intuición lleva a un determinado lugar de forma inexplicable. Es como si hubiera un magnetismo. Por tanto, la crítica no solo es a posteriori; va implícita en el mismo hecho de querer recorrer sin rumbo. Mientras estás mirando, recorriendo, ya estás ejerciendo crítica.

En cualquier caso, me gusta dejar en suspenso las respuestas a los espacios, no resolverlas y frecuentar las incógnitas.

JGC: Retrospectivamente, Stalker/Osservatorio Nomade surge en los noventa al tiempo que se va extendiendo el uso de Internet y la informática como herramienta habitual de trabajo. En ese crecimiento paralelo hasta nuestros días y en tanto que grupo interesado en las prácticas reales colectivas, ¿cómo entendéis el fenómeno 2.0?

FC: Damos mucha importancia a la tecnología. Es un instrumento democrático espléndido para la gestión del espacio físico. Al principio lo empleábamos únicamente para explicar lo que estábamos haciendo. Nuestro sitio original, stalkerlab.it, clausurado en 2002, no era interactivo; se trataba únicamente de un instrumento para la representación de proyectos. Ahora, en cambio, todo proyecto que desarrollamos va acompañado de un sitio web.
Uno de los que ha funcionado muy bien es “Campagna Romana” un proyecto de 8 recorridos en torno a Roma. Quizás es el proyecto de mayor complejidad y con un mejor aprovechamiento de las posibilidades que ofrece Internet.

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Otra experiencia fue el blog sobre Corviale, el bloque de viviendas de 1 km de longitud y más de 8000 habitantes a escasos 8 km de Roma. Y aquí debo decir que es una pena que no nos hayan comprendido, apoyado. En Corviale los ratio ordenador/habitante, no son muy elevados, pero bien puede plantearse la posibilidad del wireless y presentar a través del blog, por un lado, problemas de escala general para el complejo Corivale; y por otro, los de escala más pequeña –por ejemplo, los de un determinado portal de vecinos: limpiar, cambiar bombillas de la escalera… para lo que no es necesario que los 8000 habitantes se pongan de acuerdo-.
Así, hay una posibilidad enorme de gestión del territorio a diferentes escalas. Es un sistema democrático que se puede organizar. Debiera ser objetivo de todos: administración y vecinos.

JGC: Para terminar, quisiera que habláramos de un aspecto de la realidad profesional con que se encuentran los jóvenes arquitectos. En un momento de clara redefinición profesional, de unos ratios insostenibles “número de habitantes/arquitecto” – en Roma, por ejemplo este ratio está en 516 habitantes por cada profesional (ver proyecto Wonderland)- cada uno trata de buscar mecanismos de supervivencia. En un sector sensible como es el de los profesionales que se inician en el mercado laboral, se hace evidente la dificultad en materializar obra construida y se traduce en una tendencia, respaldada en numerosas ocasiones desde lo institucional, en las prácticas efímeras, en las intervenciones de formato breve, más ágiles, de bajo coste y susceptibles de vincularse a ámbitos de investigación que una inmensa mayoría de la obra construida no admite.

FC: Cuando nosotros empezamos, este boom no existía. En realidad, no inventábamos nada, pues éramos herederos de prácticas ya desarrolladas en los 70, pero lo reinventamos. Hace unos días en San Francisco conocí a unos jóvenes que hacen tomas de jardines, instalaciones urbanas… se ven como pioneros de estas prácticas. Esta constante reinvención es algo que siempre ha ocurrido.
El problema es cuando las prácticas se institucionalizan en exceso y se convierten en mecanismo de subsistencia profesional. En cualquier caso, es importante para los estudiantes y jóvenes arquitectos el trabajo en las instalaciones urbanas, asistir en primera fila y con las propias manos a la transformación del espacio. Una manera de dejar el dibujo y empezar a implicarse en la casa, en el barrio, en la ciudad.

JGC: Esto debiera poner en evidencia, tras unos felices 80 y 90 de autocelebración profesional, una aproximación a la calle, a lo cotidiano, un acento a los aspectos sociales y políticos implícitos en la arquitectura.

FC: Sí, eso es cierto y bueno. Pero no podemos hacer que estas prácticas se conviertan en excusa para visibilizar firmas profesionales en el espacio urbano. Estas prácticas debieran entenderse como servicio público. Me interesan cuando constituyen algo verdaderamente sentido, reflexionado, necesario. Por el contrario, si se convierten en festival institucional para que los jóvenes trabajen con formas, espacios, etc. quedan completamente en entredicho. Lo interesante es que los jóvenes lo hagan donde verdaderamente crean que hay necesidad de hacerlo. Abrir recorridos donde antes no era posible, abrir y cortar verjas, permitir pasos… puede ser entendido en ocasiones como una “gran obra de infraestructura”.

Otra cosa que diría a los jóvenes arquitectos es que ampliaran su concepción de lo que es la arquitectura. La arquitectura que nos dicen que es la verdadera arquitectura, suele ser una arquitectura impuesta siempre por el poder: las nuevas tecnologías, las grandes firmas internacionales, el uso de las compañías privadas de estas firmas… todo resulta una locura en términos éticos, económicos. Y también un sinsentido… porque un estudiante de arquitectura, cuando ejerza, difícilmente podrá alcanzar los grandes proyectos presentados en suplementos dominicales y revistas de moda.

JGC: Eso convierte en ocasiones a muchas escuelas de arquitectura en verdaderas máquinas de frustración profesional, desde el momento que “entrenan” para un determinado tipo de perfil que no tiene cabida en el mercado real. Desde ese desajuste se entiende el creciente descrédito de la profesión y que sean precisamente no-arquitectos quienes más y mejor hablen sobre nuestras ciudades. En el caso particular español: Manuel Delgado, antropólogo; Franscesc Muñoz, geógrafo; José Miguel Iribas, sociólogo….

FC: Estoy muy de acuerdo. Una cosa que me llama la atención de Barcelona (se podría decir España) es el desinterés de los arquitectos. Nadie se posiciona, nadie critica. Los arquitectos parecen muy preocupados por perder sus clientes, sean de la administración o privados. El colectivo barcelonés de arquitectos es muy autocomplaciente. Ignasi de Solà-Morales, Enric Miralles, eran personajes activos siempre … no sé qué ocurre ahora. Las jóvenes generaciones de arquitectos están calladas.

Gestión de emociones /// Josep-María Martín

Abril 26, 2007 por Jorge García de la Cámara

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El artista Josep-Maria Martín, en colaboración con el arquitecto Alain Fidanza, desarrolla el “Prototipo para gestionar emociones en el hospital”, un proyecto promovido por el Espai d’art contemporani de Castelló y el Hospital Provincial de la ciudad. El prototipo recoge y amplía la experiencia llevada a cabo en 2005-2006 en el Hôpital Saint-Jean Roussillon junto a la Ecole Supérieure d’Art de Perpignan.

Interesado más por el enriquecimiento colectivo implícito en los procesos y las negociaciones que por los resultados formales, el prototipo es una invitación a la reflexión de los implicados en la enfermedad, a cómo convivir con ella, relacionarse, compartir descubrimientos, alegrías y miedos, cómo estar solo y acompañado, cómo construirse mundos propios ajenos a la aspereza de la cotidianeidad hospitalaria. La invitación se extiende por tanto a todos, a afectados y a aquellos, que “bendecidos” de inmortalidad, se encuentran demasiado dispuestos a creer en un “presente sano” como único estado posible de las cosas.

Resulta paradójico que en tiempos de hiperprotección y “sobreexposición informativa”, nuestras carencias emocionales se agudicen en tal modo que lleven a la necesidad de prototipos para la gestión del desgaste y la pérdida -acontecimientos por otro lado inherentes al propio hecho de existir-.

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A modo de pequeños “estómagos” de digestión emocional, el prototipo se organiza en los siguientes espacios:

1. ESPACIO PROGRAMADO
Capacidad 8 personas. Equipo: Mobiliario, proyector de video, equipo de música, cocina. Fondo de libros, revistas y películas. Utensilios de menaje y refrigeración para preparación de comidas.

2. ESPACIO CAFÉ
Máquina café e infusiones. Abierto 24 horas; acceso libre.

3. ESPACIO INTERNET
Ordenador conexión internet. Abierto 24 horas; acceso libre.

4. ESPACIO DE CONVIVENCIA
Situado en jardines interiores del hospital y conectado a espacios anteriores. Áreas de intimidad. Mobiliario, dispositivos para escucha de música. Sistema Wi-Fi.

5. ESPACIO DE CONEXIÓN URBANA
Reclamo visual exterior.

Horario “Espacio programado”: todos los días de la semana de 10.00 h a 20.00 h, previa cita en el 964 359 700 (ext. 64439) o a través del correo electrónico: espacio.emociones@hospital2000.net

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Nota: Felicidades a Juan de Nieves-Lorenza y equipo del EACC por el trabajo que están desarrollando.

Las tres edades contemporáneas de Barcelona

Abril 22, 2007 por Jorge García de la Cámara

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En su desmedida carrera al éxito, la transformación de Barcelona no sólo se nos hace evidente en sus nuevos iconos urbanos, sino en las cotidianeidades más cercanas. La irrupción masiva de nuestros nuevos conciudadanos basculantes, primero bajo el efecto olímpico, y despúes bajo el efecto “compañía de bajo coste” (sí, los turistas se nos han convertido en compañías habituales de “bajo coste”), ha hecho de cualquier patrimonio elemento susceptible de ser rentabilizado turísticamente.

Paseando por la ciudad y alrededores del Parc Güell, uno puede encontrarse las “tres edades contemporáneas” de Barcelona. A modo de ejemplo, esta imagen de hace unos días:

1. ERA PREOLÍMPICA. Décadas de grisura y tristeza. Establecimiento eléctrico de barrio: “Electro Villar”

2. ERA OLÍMPICA. La paella congelada como re-descubrimiento de la mediterraneidad barcelonesa. Cefetería-Restaurante: “Parc Güell”

3. ERA BAJO COSTE. 48 horas de gaudinismo, lunares y bolsos de playa.

Barcelona con empeño y esmero se liofiliza para su inmortalización como “naturaleza muerta”.

Exposición Espai Picasso CoAC: Año del Comercio en Barcelona – Concurso de Jóvenes Arquitectos

Abril 9, 2007 por Jorge García de la Cámara

Expo Retrueque

A modo de testimonio de lo que fue la exposición realizada por Isabel Casanellas y Jorge García de la Cámara sobre el Año del Comercio y el Concurso de Jóvenes Arquitectos (organizado por AJAC, CoAC, Ajuntament de Barcelona):

Expo Retrueque 2

Junto a Isabel Casanellas, buscamos poner en relieve dos formas de consumir actuales -idealmente complementarias, pero en desigual situación de competencia-, resaltando las contraposiciones entre la interacción y el aislamiento, entre el interior y el exterior, entre la cotidianeidad y la estandarización.
Un único objeto en la sala, construido con cajas de embalaje, alude en su cara externa a la trama de las calles, tiendas y escaparates del Eixample+Casc Antic Barcelonés, y sirve para la exhibición de los proyectos presentados (los ganadores señalados con luces parpadeantes rojas). El interior alude a la direccionalidad de la gran superficie, a su frialdad y asepsia.
(Nota: inevitablemente nos reconocemos también hijos de este interior).

Más información en: INDE, página 62.
Autor de las imágenes: Rafa Zuza

Un séptimo hombre: John Berger+Jean Mohr

Marzo 10, 2007 por Jorge García de la Cámara

Dos amigos Berger

Reconoció a un hombre al que conocía allá en su país. Éste llevaba ya dos años trabajando en la metrópolis. Se abrazaron, abrazando a la vez cada uno de ellos todo lo que le resultaba familiar en el otro. Cada uno repitió el hombre del otro y el de su pueblo de origen respectivo. Luego, presa de la excitación de la llegada, dijo:

- Aquí se encuentra el oro por los suelos. Voy a empezar a buscarlo

El amigo que llevaba ya dos años en la ciudad le respondió:

- Eso es cierto. Pero el oro cayó desde lo más alto del cielo, de modo que cuando se estrelló contra el suelo, se enterrló muy, muy hondo.

Un séptimo hombre. John Berger y Jean Mohr. Huerga & Fierro editores

Un libro de imágenes y palabras sobre la experiencia de los trabajadores inmigrantes en Europa.